Tu origen social determinará tus estudios: Medicina si eres de clase alta y Educación social, si eres de baja
La Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña (AQU) alerta que la función de ascensor social de la universidad es limitada y reclama becas salario para garantizar la equidad


“Aunque el ascensor social funciona, no sube a las mismas plantas y ello provoca una eternización de las diferencias sociales”. Así ha resumido Francesc Xavier Grau, presidente de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña (AQU, por sus siglas en catalán) la paradoja con la que se encuentra el sistema universitario catalán: los graduados de una misma titulación tienen la misma inserción, independientemente de su origen social; no obstante, los alumnos de clase alta optan por carreras más exigentes, mejor pagadas y más cualificadas. Así lo refleja el estudio Equidad en la inserción laboral de los graduados realizado por el AQU basado en una encuesta realizada en 2023 a 21.000 graduados en universidades públicas y privadas presenciales para estudiar las diferencias en la inserción laboral después de tres años de haberse titulado.
Uno de los datos más reveladores del estudio es que Medicina, Odontología y muchas ingenierías acumulan más alumnos de clase alta (con progenitores con estudios superiores y profesiones altamente cualificadas). Concretamente, de cada 10 alumnos de Medicina, seis son de clase alta, tres de media y una de baja (padres con estudios primarios o medios y trabajos menos cualificados). En el lado contrario, el ámbito que más equidad representa es Intervención social (con grados como Educación social o Trabajo social), con un tercio de alumnos de cada estrato social -y el que concentra más de clase baja-, seguida de otras titulaciones como Educación infantil y primaria y las Lenguas y literaturas.
Este fenómeno es lo que se conoce técnicamente como “estratificación horizontal”, que indica que el origen social del alumno determina qué carrera va a elegir. Así, los de contexto más acomodado pueden optar con más facilidad por grados con mejor inserción laboral, con nota de corte más alta y por de una mayor duración, porque se pueden permitir estar estudiando más años. “Existiendo la estratificación social hay el riesgo de mantenimiento de la diferencia de clases, y en la medida que se avance [para acabar con ella], se mejorará el ascensor social”, tercia Grau.
Pero otro de los grandes obstáculos que impide la equidad está en el acceso a la universidad, un punto que el informe no entra a evaluar porque es una situación extrauniversitaria. “El sistema educativo ya tiene sus filtros y los de clase alta tienen más posibilidad de estudiar bachillerato y acabar en la universidad”, apuntan los responsables del estudio.
Para romper esta barrera, hace tiempo que los rectores reclaman la creación de becas salario, para cubrir no solo el coste de la matrícula, sino compensar los años que ese alumno se dedicará a los estudios y no a trabajar y llevar ingresos a su apurado hogar. “No todas las clases sociales acceden a la universidad. Tenemos un descenso demográfico a la vista y si no tomamos medidas para que las clases desfavorecidas accedan a la universidad, veremos un descenso de estudiantes”, ha reclamando Daniel Crespo, rector de la Universidad Politécnica, durante la presentación del informe, celebrado en el rectorado de este campus.
Igual inserción
El informe del AQU explica que la inserción laboral de los titulados no depende del origen social del alumno, sino del tipo de titulación. “Dos alumnos de origen diferente que estudian el mismo grado, tendrán una inserción similar”, ha asegurado Josep Lluís Mateos, coordinador del estudio. Otro de los puntos que destaca el informe es que, si se comparan los salarios que perciben los titulados, se perciben cifras muy parecidas y apenas hay 200 euros de diferencia entre los de clase alta y baja. “El problema es que los de clase alta están en una titulación con alta inserción laboral y los de clase baja en una titulación con baja inserción”, ha vuelto a incidir Mateos.
Con todo, el estudio pone el foco en cómo la universidad continúa ejerciendo de ascensor social. Y ello lo demuestra el hecho de que muchos titulados han logrado trabajos mejor que los de sus progenitores: el 75% de graduados ocupan puestos de técnico superior cuando solo un tercio tiene progenitores con trabajos de este nivel. “Esto pone de relieve la importancia para que la universidad trabaje por la equidad y funcione como ascensor social cuando en el mundo, como Estados Unidos, hay tendencias en sentido contrario. No se puede ver la universidad como un espacio de élite porque alimenta el populismo y actitudes peligrosas”, ha rematado Grau.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Sobre la firma
